Amor a los hermanos

Amor entre hermanos

La mayoría de las personas, que no son hijos únicos, suelen tener un vínculo emocional más fuerte con sus hermanos, durante los primeros años de vida, que con el resto de la familia, e incluso más que con la madre.

Si bien es cierto que siempre se presentan rivalidades entre hermanos, las relaciones suelen mantenerse fuertes y duraderas a lo largo de la vida. Siendo el amor entre hermanos uno de los amores más puros que encontramos dentro de un seno familiar.

A continuación vamos a ver algunas de las funciones o cargos familiares que desempeñan los hermanos dentro del rol familiar. Muchos padres en ocasiones delegan sus funciones de educación en hermanos mayores, a los que se presenta como modelos a seguir para sus hermanos más pequeños. Los hermanos o hermanas mayores, en muchas ocasiones se encargarán de cuidar a los pequeños, y de que cumplan las reglas de la casa. Cuando nos referimos a “hermanos” utilizamos el concepto en masculino, pero siempre queremos expresar ambos géneros, ya sea un hermano o una hermana.

Los hermanos son protectores:

Un hermano suele proteger al otro. Independientemente de que sea mayor o no. En muchas ocasiones, son los hermanos pequeños los que defienden a los mayores, de compañeros del colegio o de las amenazas que pudieran surgir. A veces los hermanos mayores son los que se meten en problemas o situaciones no convenientes, donde tener un buen juicio y un buen sentido común, no va ligado con ser más joven o tener menos años.

Hermanos protectores

Compañerismo entre hermanos:

La mayoría de personas recuerdan con cariño las experiencias pasadas junto a sus hermanos. Los juegos de infancia, las primeras carreras, las bicicletas. Un hermano sobre todo es un compañero de aventuras y de juegos, cómplices de fechorías y defensor frente a los padres. Un hermano siempre es un aliado.

Un buen apoyo emocional:

Los hermanos, tienden a sustituir al psicólogo cuando se necesita desahogarse y contar algún detalle estresante o algún acontecimiento impactante. Los hermanos son los mejores confesores y los que mejor saben guardar un secreto. En ocasiones son cosas de niños sin importancia, no se atreven a compartirlo con sus padres, pero si con sus hermanos. Posteriormente, en la edad adulta, esta relación se sigue dando en ambas direcciones, en especial, cuando los padres están ausentes o ya han fallecido. Los amigos, van y vienen, algunos se quedan, y otros se van. Pero los hermanos siempre estarán.

Lo más parecido a nosotros mismos:

A pesar de conocer todos nuestros defectos, un hermano siempre nos amará incondicionalmente y siempre sabrá que es lo mejor para nosotros. Compartimos el mismo ADN, la misma sangre, y hablamos el mismo idioma. Y no me refiero a hablar un lenguaje en particular, sino que nuestros gestos y nuestras expresiones son las mismas, por lo que sabemos lo que le pasa por la cabeza, y él o ella sabe lo que nos pasa a nosotros. La relación se mantiene intacta e incluso aunque hayan pasado semanas o meses por medio sin verse.

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