Amor no correspondido

El amor tiene dos caras; una muy buena y una muy mala. Y la moneda puede girarse en cualquier momento y en cualquier lugar. Nadie está libre de poder situarse en una u otra situación, puesto que en temas de amor, es el corazón el que manda, y nuestra razón, no tiene otra opción que claudicar y obedecer ciegamente.

El hecho de amar a otra persona nos hace ser vulnerables. Abrimos todo nuestro ser con nuestros mejores deseos y ofrecemos nuestra alma en bandeja de plata a modo bufet libre, sin pedir nada a cambio. Pero si no recibimos nada que reponga el catering, tarde o temprano la deuda la acaba pagando el corazón, y con unos intereses muy altos y unas comisiones emocionales muy elevadas.

Queda siempre el consuelo de que amar siempre es más valioso que no amar. Que es preferible tener en las entrañas una víscera sangrante antes que una patata arrugada. Y en el fondo es verdad. Venimos a este mundo a sentir emociones y hacer sentir a los demás. Pero cuando esas emociones son negativas y enfermizas podemos llegar a creer que no merece la pena experimentarlas.

Corazón roto

 Algunos ya hemos pasado por estos caminos y hemos aprendido la dureza del desamor, y lo más probable, es que si usted está leyendo esto ahora es porque usted también está en proceso de aprenderlo o porque tiene la herida abierta, sangrando a borbotones, sin saber qué hacer para curarla. Si sigues leyendo, al final de este texto, indicaremos unos consejos para tratar de sobrellevar mejor la situación, que esperamos puedan causar un poquito de calma y sosiego, y abran una luz de esperanza hacía un futuro mejor. Ojala sea así!

Continuamos…

Pasar tiempo junto a otra persona implica conocer sus emociones, sus sentimientos, sus miedos y sus pensamientos. Él o ella comparten sus experiencias pasadas, expresan sus sueños y ambiciones, las cosas que les hacen felices y las cosas que les hacen sentirse mal. Dos personas que pasan tiempo juntas terminan contando sus más íntimos secretos con la intención, sea egoísta o no, de que la otra persona nos haga sentirnos bien. El ser humano no se siente a gusto junto a personas desconocidas y necesita, por tanto, dar y recibir información de otras personas para mejorar su entorno y sentirse mejor.

Todo cambia en el momento en que nos fijamos en una persona que a nuestro juicio es diferente a las demás. Comenzamos a notar los detalles que en un principio pasaban desapercibidos, como el contorno de sus labios, las líneas de expresión de sus ojos, la forma en que se ríe… y te das cuenta de lo bien que te hace sentir su compañía. Entonces el corazón comienza a caminar por cuenta propia, deja atrás viejas corazas y se lanza a palpitar en una única dirección en la que ya no hay vuelta atrás.

El siguiente paso, que implica un grado superior de confianza e intimidad, puede ser confundido y malinterpretado, y de hecho, así sucede muchas veces, entre amor y amistad. La diferencia es fina y sublime, sin llegar nunca a saber qué es lo que la otra persona siente en realidad. Y es aquí donde comienza a gestarse el comienzo de una serie de emociones desbocadas y sin control que pueden desencadenar todo tipo de pasiones de cualquier índole:

Felicidad e ilusiones renovadas, ganas de acercarte aún más al entorno de la otra persona, de conocer todo sobre ella. Cambiar hábitos poco saludables y comenzar a hacer ejercicio, comer sano y dejar de fumar. Sobrellevar como se pueda el tiempo muerto que existe entre los momentos que estamos y no estamos junto a esa persona. Un fin de semana puede pasar de ser lo mejor de la semana, a convertirse en un suplicio desesperante en el que las horas pasan muy despacio. Pero también puede aparecer miedo al rechazo, miedo al qué dirán, miedo a dar un paso equivocado y estropearlo todo. La autoestima puede jugarnos una mala pasada y hundirnos moralmente. Hacernos sentir que no estamos a la altura y paralizar nuestra aventura.

El tiempo se hace lento esperando el amor

Esta es sin duda la parte más aterradora de la historia. Todos nuestros pensamientos diarios giran sobre el mismo tema, una y otra vez. Podemos llegar a perder el apetito si no conseguimos saber que piensa esa persona de nosotros. No tenemos otro remedio que lanzarnos a la piscina y declarar nuestro amor. Nuestra felicidad ya no está en nuestra mano, ahora depende totalmente de lo que la otra persona nos diga. Todo o nada, la dicha o la desdicha, alcanzar el nirvana o morir en el tormento.

Si el sentimiento es mutuo, y dice que “si” se acaba el sufrimiento y no hay nada que temer, no existen riesgos que puedan dañarnos. Ya se encargará la vida de ofrecernos otros caminos u otros derroteros en los que se nos abran o se nos cierren los ojos, y ya veremos si conseguimos ser felices o no, pero eso es otra historia.

Ahora bien, si la otra persona nos dice “no”, que no tiene ninguna intención de establecer una relación amorosa con nosotros, entonces, aunque el mundo sigue girando y la vida no se acaba, comienza una experiencia tan dolorosa que algunos la podemos comparar algo tan fuerte como que te atropelle un camión o caer desde lo alto de un edificio.

Caída de desamorLos rechazos son dolorosos, y dependiendo de la altura del edificio, podemos hacernos una idea del golpe de que podemos llegar a darnos. Hay personas que llegan a ilusionarse tanto que no son conscientes de la altura que han alcanzado. Suelen ser sus familiares o amigos más conocidos los que le adviertan de lo alto que está subiendo, y del peligro que están asumiendo.

Tras el rechazo, el golpe. Y tras el golpe, comienzan aparecer preguntas como: ¿por qué no me ama? ¿No soy lo suficientemente bueno o buena para él o para ella? ¿No valgo nada?

Quedamos atolondrados y desorientados. Nos bajan las defensas, y en muchos casos solemos enfermar. Ya no nos acordamos de nuestros hábitos saludables, y volvemos a la rutina del tabaco, del azúcar, el helado, el chocolate… Por unos días, consideramos la idea de no acercarnos a esa persona, y optamos por no ir a trabajar o no ir a la universidad, por no acercarnos a su entorno. Pero el golpe no ha borrado nuestros sentimientos. Si seguimos sufriendo, es precisamente porque nuestros sentimientos siguen intactos, seguimos queriendo estar cerca de esa persona, y es por eso que volvemos acercarnos tarde o temprano.

Luego, poco a poco el tiempo va cicatrizando la herida. Pueden ser semanas, meses e incluso años. Pero un día descubrimos que ya no nos afecta. Y aunque los sentimientos se hayan volatilizado, quedan secuelas y cicatrices. El desamor endurece al corazón cual si fuese una nuez, y crea una coraza de miedo y resentimiento que puede llegar a impedir que volvamos a enamorarnos. De nosotros dependerá volver a arriesgarnos o no.

Ninguna tormenta dura para siempre, y tal vez el futuro nos traiga un sol brillante y un cielo azul. Los rayos de esperanza quizás puedan volver a calentar nuestra piel, y en el fondo nuestra mente y nuestra fe saben que la vida sin amor no tiene sentido, y que si el destino es el causante de poner los impedimentos para que esa persona esté a nuestro lado, quizás sea porque lo mejor aún está por llegar, y hay una persona esperándonos en la siguiente parada.

Suena bien, amar a una persona con todo tu corazón y con toda el alma, y que esos sentimientos sean devueltos de la misma manera, pero la realidad es muy diferente. El dolor de un amor no correspondido puede ser casi insoportable. En las películas de Hollywood los protagonistas siempre acaban juntos con un beso, pero la realidad es mucho más dura, y únicamente lo puede saber quién se arriesga a experimentarlo.

¿Cómo afrontar el desamor?

1 – Los que sufrimos hemos sufrido esta sensación sabemos que el rechazo duele. Cuando se habla de que nos han roto el corazón, obviamente no es una rotura física, pero la sensación es exactamente la misma. Hay un dolor físico en el techo, y el resto del cuerpo se siente dolorido y magullado también. El cerebro en ocasiones no hace distinción y estimula partes del neocórtex similares a si fuese una lesión física real. Muchos científicos han evidenciado que el dolor emocional  se activa en las mismas partes del cerebro que el dolor físico. Es por ello que una buena base para comenzar a sanar es reconocer que hemos sido heridos y que necesitamos ser curados. Debemos por tanto ser amables con las personas que se interesan por nuestro estado y alimentarnos e hidratarnos de igual manera que lo haría un enfermo físico. Esto no significa que debas permanecer en la cama todo el tiempo hasta sanar, sino que no debemos esperar un rendimiento óptimo en nuestra actividad diaria. Debemos continuar con nuestra vida, pero aceptando que no estamos al 100% y que necesitaremos un tiempo prudencial para volver a estar bien por completo.Amor como enfermedad

2 –Resulta crucial e importante saber que no estamos solos. Según estudios psicológicos sociales, el 98% de las personas han sufrido o sufrirán el amor no correspondido. Por tanto debemos ser conscientes de que las personas a nuestro alrededor no van a burlarse de nuestra situación, ni van a sentir lástima por nosotros, ya que se trata de un mal bastante habitual. De la misma manera que no nos reímos de alguien porque tenga la gripe. Y este mismo dato también, debe hacernos reflexionar, de que el rechazo no tiene que ver con nuestras propias cualidades. No podemos dejar caer nuestra autoestima y sentir que no valemos nada, o que somos menos inteligentes o menos guapos que los demás, de la misma manera que un enfermo de gripe no va a pensar que es más débil o que es inferior que sus compañeros.

Son muchos los casos de personas inteligentes, atractivas, personajes famosos de televisión y cine, modelos…etc. que tras una ruptura se han sentido infravalorados. Y desde fuera, para nosotros es fácil ver que estaban equivocados. Que las personas tenemos unas cualidades, y que éstas no dependen de que alguien pueda sentir o no sentir amor por nosotros. Por lo tanto, aunque desde dentro no pueda verse, las personas que nos rodean tendrán una mejor visión periférica de nosotros mismos. No sufras en silencio y trata de buscar alguien para compartir tu dolor.

Llorar por amor

3 – Conviene investigar si el rechazo ha ocurrido por primera vez o es un patrón que se repite constantemente a lo largo de su vida. En ocasiones, los adultos tenemos traumas infantiles que nos acechan y nos impiden lograr enamorarnos de las personas adecuadas. Es lo que se denomina “el apego inseguro”. Es decir, tratar de confirmar que los rechazos obtenidos en la niñez eran justificados, y que por tanto no siguen rechazando en la edad adulta. En ocasiones las personas aquejadas de este problema suelen caer y recaer en el desamor. Inconscientemente se enamoran de personas que a priori resultan incompatibles en el amor. Un ejemplo claro lo tenemos en chicos feos que se enamoran de la chica más popular del colegio, o en trabajadores de bajos salarios que se enamoran de una chica rica. En el fondo saben que van a ser rechazados, pero no pueden dejar de equivocarse. ¿Es este tu caso?

4 – Hazte la siguiente pregunta: ¿preferirías no haber amado nada en absoluto a esta persona?

Como dice la canción, es mejor “Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado” y tal vez, tu primera respuesta sea no haber amado nunca; pero veces hay algo exquisitamente hermoso en un amor tan grande nos hace sentir vivos de una manera tan especial que nos distingue de los demás. El amor no correspondido purifica el alma y nos prepara para saber valorar y aceptar el verdadero amor.

5 – Ponte una fecha, una hora y obligarte a ti mismo a renunciar todo atisbo de esperanza de conseguir ese amor. En ocasiones, lo peor del desamor no es el rechazo, sino la esperanza. Quizás sea por eso que la esperanza es considerado como uno de los males de la caja de Pandora. Cuanto antes pierdas la esperanza, y renuncies al amor, antes conseguirás volver a sentirte bien.

Si puedes alejarte de la persona amada, aléjate. Si conservas recuerdos, fotografías, lo que sea… Deshazte de ello cuanto antes. Las cosas físicas son las más fáciles de eliminar. Pero si tu mente acude una y otra vez a los mismos recuerdos y a los mismos pensamientos, tendrás que esforzarte por mantenerla ocupada. En mi caso personal, refugiarme en la lectura fue uno de los mejores bálsamos mentales que pude encontrar. Te aconsejo buscarte buenos libros y comenzar a leer sin medida. Como si tienes que estar todo el día leyendo, no importa. Si no eres muy aficionado por la lectura, puedes tratar de buscar películas o series que te enganchen y te mantengan entretenido.

6 – El odio: Alguna vez escuché, que el remedio más rápido contra el amor no correspondido es el odio. El odio te devuelve a la realidad, te da energía para volver a tus labores cotidianas, te renueva la autoestima. Si encuentras motivos para odiar puedes curarte hoy mismo. Si te ha sido infiel, si te ha mentido o engañado, si se burla de ti… céntrate en esos pensamientos y saldrás a flote.

Ahora bien, ¿Merece la pena ignorar la pureza de un sentimiento así? ¿Renunciar a aprender el valor de un amor verdadero? Yo creo que no. El Odio te devuelve la paz, pero te deja en el mismo punto de partida, sin haber mejorado como persona. Y eso, tu no lo mereces!!

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